martes, 31 de marzo de 2009

Dios mandó a sus ángeles...

Abro la ventana de mi departamento. Frente a mí, el escudo de la ciudad de Puebla, cinco torres flaqueadas por ángeles, sobre ellas las iniciales de -K- y -V-, que significan Carlos V, frente a ellas un río. Al rededor una cinta con la leyenda: Angelis svis devs mandavit de te vt cvstodiant te in omnibvs viis tvis: Dios mandó a sus ángeles para que custodiaran todos tus caminos. A veces, muy seguido, me parece una señal del universo. Me siento protegida.
Esta nota es para recordarme que mi vida está llena de ángeles. Que cada persona que conozco es una bendición. Que siempre hay algo bueno que aprender de cada ser humano que tengo frente a mí. Que siempre, pero siempre, somos la persona correcta en el lugar correcto, haciendo lo correcto, aunque a veces, muchas para mí gusto, no entendamos el orden supremo de las cosas.
También es para recordarme que debo agradecer a ese orden supremo al que me gusta llamar Dios, por cada uno de los ángeles que ha enviado a custodiarme desde mi nacimiento.

lunes, 30 de marzo de 2009

Interpretaciones de la realidad

Leo: "No hay una relación directa entre las palabras y las cosas: la realidad es interpretada". Me parece que es cierto, es por eso que la información que recibimos sobre el mundo muchas veces no corresponde a lo que el mundo "es" sino a la manera en que quienes transmiten la información ven o quieren hacernos ver el mundo en que vivimos. Esta nota es para recordarme que la realidad ofrece siempre múltiples evidencias de lo que está siendo, y que mi propia subjetividad (porque hace mucho dejé de creer que la objetividad sea posible), puede formarse una idea precisa de cómo funciona el mundo, mi propia interpretación, que al final de cuentas será solo eso. Hace tiempo leí: "Los otros son distintos, piensan diferente, no significa que estén equivocados". Este es un criterio que a veces me cuesta más trabajo aceptar, lo cierto, para mí, es que cada uno de nosotros responde, no al mundo, sino a la interpretación que tiene que él, tamizada por la ideología de que se nutre.

El optimismo trae buena suerte

Lo he comprobado, cuando me concentro en lo bueno de las cosas, más cosas buenas comienzan a llegar. Hace unos momentos leí que en la mente divina todo es posible (sí, lo confieso, he leído los libros de Cony Méndez, Deepak Chopra y Brian Weiss) y escribo esta nota para recordarme que el universo es mucho más de lo que percibimos a simple vista. Hay una inteligencia superior, a la que a mí me gusta llamar Dios, que pone todo en su lugar. Sí, hay cosas que no me gustan, que quiero cambiar de mí y del mundo en el que vivo, pero sería injusto dejar de ver todo lo bueno que la vida nos brinda a cada instante. Y habría más cosas buenas para todos si los que hemos sido bendecidos nos permitiéramos ser canales para que las bendiciones del universo lleguen a los demás. Porque lo cierto es que todos merecemos la oportunidad de ser dichosos. La gente dichosa, la verdaderamente dichosa, no produce daño. Quien hace daño es porque no es dichoso, entonces no lo juzgo, lo compadezco. Quiero ser dichosa y que la dicha se vuelva una epidemia capaz de contagiarse con el leve roce de una caricia, y aún más, con una sonrisa soltada por descuido al cruzar la mirada con un extraño.

sábado, 28 de marzo de 2009

En construcción

Leo a Lotman. Me dice que el arte es un lenguaje. Los lenguajes sirven para comunicarnos, sí, pero antes que eso, para transmitirnos un modelo de mundo. Pienso en los múltiples modelos de mundo que he leído hasta ahora, los que he visto y escuchado; en si tengo ya una idea precisa de que cómo es el mundo para mí.
El mundo, dice Heidegger, según yo, no es el planeta en sí, sino la interpretación que hacemos de cuanto existe. Creo que el amor es una prueba de ello, no amamos a la persona, sino la imagen que creamos de la persona amada, pero ese es otro tema. Vuelvo al mundo, ese cuya imagen me represento en eso que Freud llama conciencia (advierto que cualquier teórico avezado saltaría ante mis mescolanzas conceptuales, pero no importa, construyo mi propio mundo).
En fin, esta nota es sólo para recordarme que el mundo, mi mundo, está en construcción. Que estoy, por tanto, en la posibilidad de transformar aquellos modelos construidos por otros y con los que no estoy de acuerdo.