martes, 28 de abril de 2009

Imaginate que...

...un día despiertas, sales a la calle y sólo hay bolsas de plástico dejándose llevar por el viento helado de la tarde (teóricamente deberías haber despertado en la mañana, pero una escena de desolación es mejor si al fondo el sol se oculta), hay cubrebocas rotos, blancos y azules, tirados en el piso. Si fueras personaje de "Exterminio", seguro buscas comestibles e inicias la lucha por la supervivencia. Pero siendo, como eres, un ser de carne y miedo (descripción buenísima del ser humano plagiada de una historia de Acosta), te sientas a llorar en la banqueta y dices: "¡Puta madre!, todo se fue al carajo".
Y este es el momento, hijo del melodrama, en que por fin dedicas un instante a pensar en las cosas que no hiciste: llamar a tu madre por teléfono, abrazar a tu hermano, besar a una mujer (u hombre, también se vale), renunciar al trabajo y ponerte a escribir como desesperado tus memorias, unirte a una caravana de gitanos, trabajar en un circo, empiernarte con alguien cual siameses, acariciar con el empeine las pantorrillas de alguien debajo de una mesa... ¿Qué estamos esperando?

domingo, 26 de abril de 2009

Bueno por conocer

Mi horóscopo dice: "Parece que tienes una afición enfermiza por las causas perdidas. Es tiempo de poner un freno a todo esto. Sí, ¡hazlo de una vez por todas! Mantén tus ojos puestos en los ganadores y ya no pierdas tiempo en observar a los perdedores".
Alguna vez leí, quien sabe en que libro de autoayuda, que la tendencia a permanecer en el pasado (léase una relación, un trabajo o una situación que ya no nos satisface, y que sabemos, al menos inconscientemente, que ya fue etiquetada como causa perdida), viene del miedo al cambio, aquí es donde aplica aquel refrán de "más vale malo por conocido que bueno por conocer", y allí nos quedamos.
También leí, no sé si en el mismo libro o en otro, que nadie hace nada si no es porque obtiene a cambio alguna gratificación, del tipo que sea, incluso la de saberse importante para alguien. Estar con una persona que no nos necesita, que triunfa y es feliz independientemente de nosotros no compensa nuestro ego.
Y como las personas son espejos (sí, también es una idea extraída de un libro de autoayuda), nos hacen ver nuestras carencias y a veces es difícil tomar la decisión de superarlas, en un perdedor podemos contemplar nuestra mediocre magnificencia en lugar de ver lo que nos falta conseguir, así nos encerramos en un círculo vicioso que no es bueno para ninguna de las partes.

viernes, 24 de abril de 2009

Alacranada...

¿Alguna vez te ha picado un alacrán? A mí, no. Pero dicen que uno siente, primero, el dolor del piquete y luego un entumecimiento que parte del lugar donde el pequeño insecto ha introducido su veneno. Luego el rostro entumido, las piernas y los brazos. Así me siento ahora, con el rostro entumido, pero no ha sido el alacrán quien ha introducido su veneno.
Quisiera escribir más, imaginar incluso el sonido que producen las patas caminando por las barras de madera, pero no sirve la imaginación en estos trance, ni siquiera siento lo caliente del te cuando llevo la taza hasta mis labios, ni siquiera cuando un poco de té resbala por las comisuras y me quema ¿quema? la pierna a través de la mezclilla.
estoy alacranada, algo, como veneno, me entume los sentidos y yo bebo té esperando que sea un antídoto efectivo, que me permita al menos... no sé, seguir sientiendo como dejo, poco a poco, de sentir.

jueves, 23 de abril de 2009

Improvisar un poco

Muchas veces nos quejamos de que las personas que nos rodean no satisfacen nuestras expectativas, no cumplen cabalmente con el papel que les hemos asignado o queremos asignarles en nuestra vida. Nos sentimos defraudados si la personalidad, los actos o las circunstancias de quien ha sido elegido para desempeñar tal o cual papel no se ajusta a la imagen ideal que fabricamos, o peor aún, si no está interesado en aceptar el papel que proponemos. Cualquiera que sea el caso, al final, nos sentimos estafados y tendemos a culpar a los otros de nuestra insatisfacción, pero lo cierto es que el casting estuvo en nuestras manos, nosotros elegimos, para bien o para mal, a la gente que forma parte de nuestra realidad. Si tienes claro que historia quieres contarte, las características de los personajes, y algo no funciona: cambia de reparto, tú diriges. Otra opción sería dejarnos de papeles prefijados e improvisar un poco, dejar que cada sujeto haga lo que le apetezca y hacer lo propio. El resultado puede ser desastroso, es cierto, pero también existe la posibilidad de crear una historia memorable.

sábado, 18 de abril de 2009

La eternidad se nos acaba

Los segundos se escurren imperceptiblemente. Cuando nos damos cuenta ya todo ha concluido, se ha ido sin nosotros. Todo se nos diluye: las personas, las cosas, y hasta nosotros mismos. Incluso en este instante algo ya está por irse.
Recuerdo un verso de Sabines:
Esto es urgente porque la eternidad se nos acaba
Antes creía que era urgente el trabajo, ahora sé que lo urgente es la vida, y el amor, y contemplar la luna, y caminar de noche, y abrazar muy, muy fuerte, y cantar con los lobos convertidos en hombres, y confiar en la gente, y escribir este blog, y besar en los labios, y escuchar quietamente el aullar de los perros, y vestir otra piel, e imaginar el mar, y tomarse un café mirando como la gente pasa ensimismada en sus propias urgencias; y descubrir entonces que es verdad: la eternidad se nos acaba, pero cuando se agote, el fin me encontrará con la sonrisa puesta.

miércoles, 15 de abril de 2009

Los accidentes no existen

Recuerdo ahora El extraño caso de Benjamin Button, la película en general me parece maravillosa, pero lo que viene en este instante a mi memoria es la secuencia del accidente de Daysi (Cate Blanchett) donde se nos muestra la increíble cantidad de pequeñas circunstancias que deben concatenarse para que algo suceda de una determinada forma y no de otra. La más mínima variación y la historia ya no sería la misma. Las opciones que no fueron se desvanecen o quizá formen parte de un universo paralelo al que podemos recurrir en caso de desesperación extrema, sólo hay que encontrar la formula apropiada como Evan, en El efecto mariposa, pero ese no es el tema de esta nota.
Más bien estoy aquí, para dejar constancia por escrito del asombro que me ha causado siempre pensar en como construimos nuestra historia a partir de decisiones tan aparentemente simples como doblar a izquierda o a derecha, entrar en un café o regresar a casa, y cómo estas pequeñas elecciones se van concatenando con las vidas de otros hasta construir nuestro presente. Persiste la pregunta: ¿Pudiera haber sido de otro modo? A veces no queda más remedio que creer en el destino y repetir, al lado de los sabios orientales (aunque no los conozca más que por Kun Fu Panda): Los accidentes no existen.

jueves, 9 de abril de 2009

Hablando de nostalgias

Ayer volví a sentirme adolescente, es decir, incompleta. Se desbordó el anhelo por algo indefinido que estaba en el pasado pero que ya no está. ¿Hubo un sitio seguro, alguna vez, en que nada faltaba?, ¿cuál es el camino de regreso?
Cioran decía que el hombre no está satisfecho de ser hombre (digamos ser humano para no importunar lecturas feministas). La falta es parte de nuestra condición y todo lo que hacemos: construir, destruir, odiar, amar, es para acercarnos a a aquello que no somos.
Todos somos Ulises y extraviamos el camino de regreso a Ítaca, todos somos Adán y nos fue quitado el paraíso. Pérdida primordial que nos define. No hay orgasmo, éxtasis, borrachera, que persista más allá de la nostalgia. ¿Cómo ocultarnos de ella? A veces, sólo a veces, en medio de un abrazo protector y desinteresado.

lunes, 6 de abril de 2009

Distentio animi

Emprendo esta noche un diálogo con San Agustín, él me explica que el tiempo no es más que el "alargamiento" del alma misma, distentio animi lo llama. El tiempo no existe, lo que existe es un presente dividido. Cuando prestamos atención vivimos el presente de las cosas presentes; cuando recordamos vivimos el presente de las cosas pasadas; cuando esperamos vivimos el presente de las cosas futuras. Me conforta saber, gracias al santo, que ya sea como recuerdo, presencia o esperanza, las personas que quiero serán siempre parte de mi historia.
Y así me construyo, me construyen, las circunstancias, las personas, las ideas, las emociones... Todo aquello que alguna vez formó parte de mi existencia y que ahora, gracias a que mi espíritu se alarga, persisten en mi ser. Del mismo modo, el espíritu toca aquello que no ha sido y sin embargo espero, también el deseo, que tiende sus dedos al futuro, forma parte de esto que soy ahora. Así es como abrazo y soy abrazada por el tiempo.

domingo, 5 de abril de 2009

Un símbolo de superioridad...

Ayer, mientras esperaba abordar el autobús que me traería de Acapulco a Puebla, compré una revista para matar el tiempo. Leí: "El único símbolo de superioridad que conozco es la bondad", lo dijo Beethoven y estoy de acuerdo. La bondad nos permite dar lo bueno de nosotros mismos a las personas que están en nuestro entorno. Si damos lo bueno, necesariamente nos vamos convirtiendo en la mejor versión de nosotros mismos. Sin embargo, muchas veces, no nos damos cuenta de lo que implica superarse a si mismo, ser mejores.
Recordé una historia, leída hace muchos años, sobre una ciudad de pozos, pozos que un día descubren que están vacíos y descubren también que eso no les gusta. Comienzan a llenarse de cosas. Algunos optan por joyas, ropa, cosméticos y accesorios; otros por libros, piezas de arte o instrumentos musicales; todos de acuerdo a sus gustos y posibilidades. Se van llenando poco a poco pero no por ello se sienten satisfechos. Se ensanchan para poder llenarse de mas cosas, pero surge un peligro, si continúan así los bordes de unos y otros desaparecerán.
Un pozo que habitaba en las afueras de la ciudad descubre que ensancharse puede ser peligroso, se pregunta si hay otra manera de crecer, quizá, si en lugar de crecer hacia los lados, procura crecer hacia lo profundo... decide intentarlo, no puede, ¡está tan lleno de cosas!, para crecer hacía el fondo debe desprenderse de lo que ha acumulado hasta ahora, lo hace, crece a lo profundo y descubre, allá en el fondo, un río subterráneo, se llena de agua y la vida empieza a florecer a su al rededor.
Recordé esta historia porque es así como veo la bondad, sólo aquel que ha crecido hacia lo profundo, que ha encontrado en el fondo su propio ser, puede darse a los demás, hacer que la vida florezca a su al rededor. Se da sin temor porque sabe que nada le puede ser quitado. Esa es la verdadera superioridad, aquella que no se busca pero se encuentra. Eso es algo que quiero recordar.

viernes, 3 de abril de 2009

Mañana en la batalla...

Recuerdo el libro de Javier Marías. Me pregunto que tanto de mi historia, esa a la que he asistido, es realmente como la recuerdo. Coincido con el escritor español, con su personaje al menos, en que la imaginación tiene ingerencia en la construcción de nuestro pasado. Pienso en Freud, en aquello de la novela familiar (hablo de oídas, quizá no fue él quien esbozó esta teoría). Construimos una mitología personal en la cual sustentar lo que somos. Necesitamos justificar nuestro ser. A veces la vida no basta para respaldar la manera en que nos hemos construido, entonces hay que inventar. Idealizamos los amores y los desamores para creer que la vida es menos simple. Pero en el fondo sabemos que nada pasa, que no somos más que espectadores de esto a lo que llamamos existencia. Fabulamos. Quizá nuestro pasado no sea exactamente como lo recordamos, quizá no amamos ni sufrimos tanto como recordamos que lo hicimos, pero lo mismo que en una novela, no se trata de una mentira, sino de otra verdad que nos permite darnos cuenta de nuestras posibilidades emotivas. Entonces ¿qué más da que el enunciado de nuestra vida no tenga un enunciado "real"? Al final de cuentas, ¿qué es la realidad sino una construcción imaginaria?

miércoles, 1 de abril de 2009

La importancia del arte

Sigo con Lotman. Dice que el juego ayuda a los niños a conocer las distintas situaciones vitales, a aprender los diferentes tipos de conducta propias de cada circunstancia, a enfrentarse por primera vez a distitas emociones, porque les permite construir modelos de realidad que de otro modo les serían inaccesibles. En el juego los niños van revelando y descubriendo su propia naturaleza profunda.
"Esta misma misión, fundamental para el hombre, la realiza en una mayor medida el arte", dice, y agrega: "Al crear al hombre una posibilidad de hablar consigo mismo den diversos lenguajes, al codificar de modos diversos su propio yo, el arte ayuda al hombre a resolver uno de los problemas psicológicos más importantes: la determinación de su propio ser."
Esta nota es para ampliar el argumento cuando hay que contestarle a las personas que preguntan: ¿el arte, de qué sirve?. Yo siempre he sostenido que nos hace mejores seres humanos, y ser mejores seres humanos hace una humanidad mejor, una humanidad constructiva, no destructiva. y si ese no es el propósito de toda actividad humana, ¿cúal será?