viernes, 24 de abril de 2009

Alacranada...

¿Alguna vez te ha picado un alacrán? A mí, no. Pero dicen que uno siente, primero, el dolor del piquete y luego un entumecimiento que parte del lugar donde el pequeño insecto ha introducido su veneno. Luego el rostro entumido, las piernas y los brazos. Así me siento ahora, con el rostro entumido, pero no ha sido el alacrán quien ha introducido su veneno.
Quisiera escribir más, imaginar incluso el sonido que producen las patas caminando por las barras de madera, pero no sirve la imaginación en estos trance, ni siquiera siento lo caliente del te cuando llevo la taza hasta mis labios, ni siquiera cuando un poco de té resbala por las comisuras y me quema ¿quema? la pierna a través de la mezclilla.
estoy alacranada, algo, como veneno, me entume los sentidos y yo bebo té esperando que sea un antídoto efectivo, que me permita al menos... no sé, seguir sientiendo como dejo, poco a poco, de sentir.

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