martes, 28 de abril de 2009

Imaginate que...

...un día despiertas, sales a la calle y sólo hay bolsas de plástico dejándose llevar por el viento helado de la tarde (teóricamente deberías haber despertado en la mañana, pero una escena de desolación es mejor si al fondo el sol se oculta), hay cubrebocas rotos, blancos y azules, tirados en el piso. Si fueras personaje de "Exterminio", seguro buscas comestibles e inicias la lucha por la supervivencia. Pero siendo, como eres, un ser de carne y miedo (descripción buenísima del ser humano plagiada de una historia de Acosta), te sientas a llorar en la banqueta y dices: "¡Puta madre!, todo se fue al carajo".
Y este es el momento, hijo del melodrama, en que por fin dedicas un instante a pensar en las cosas que no hiciste: llamar a tu madre por teléfono, abrazar a tu hermano, besar a una mujer (u hombre, también se vale), renunciar al trabajo y ponerte a escribir como desesperado tus memorias, unirte a una caravana de gitanos, trabajar en un circo, empiernarte con alguien cual siameses, acariciar con el empeine las pantorrillas de alguien debajo de una mesa... ¿Qué estamos esperando?

No hay comentarios: