jueves, 23 de abril de 2009

Improvisar un poco

Muchas veces nos quejamos de que las personas que nos rodean no satisfacen nuestras expectativas, no cumplen cabalmente con el papel que les hemos asignado o queremos asignarles en nuestra vida. Nos sentimos defraudados si la personalidad, los actos o las circunstancias de quien ha sido elegido para desempeñar tal o cual papel no se ajusta a la imagen ideal que fabricamos, o peor aún, si no está interesado en aceptar el papel que proponemos. Cualquiera que sea el caso, al final, nos sentimos estafados y tendemos a culpar a los otros de nuestra insatisfacción, pero lo cierto es que el casting estuvo en nuestras manos, nosotros elegimos, para bien o para mal, a la gente que forma parte de nuestra realidad. Si tienes claro que historia quieres contarte, las características de los personajes, y algo no funciona: cambia de reparto, tú diriges. Otra opción sería dejarnos de papeles prefijados e improvisar un poco, dejar que cada sujeto haga lo que le apetezca y hacer lo propio. El resultado puede ser desastroso, es cierto, pero también existe la posibilidad de crear una historia memorable.

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