miércoles, 15 de abril de 2009

Los accidentes no existen

Recuerdo ahora El extraño caso de Benjamin Button, la película en general me parece maravillosa, pero lo que viene en este instante a mi memoria es la secuencia del accidente de Daysi (Cate Blanchett) donde se nos muestra la increíble cantidad de pequeñas circunstancias que deben concatenarse para que algo suceda de una determinada forma y no de otra. La más mínima variación y la historia ya no sería la misma. Las opciones que no fueron se desvanecen o quizá formen parte de un universo paralelo al que podemos recurrir en caso de desesperación extrema, sólo hay que encontrar la formula apropiada como Evan, en El efecto mariposa, pero ese no es el tema de esta nota.
Más bien estoy aquí, para dejar constancia por escrito del asombro que me ha causado siempre pensar en como construimos nuestra historia a partir de decisiones tan aparentemente simples como doblar a izquierda o a derecha, entrar en un café o regresar a casa, y cómo estas pequeñas elecciones se van concatenando con las vidas de otros hasta construir nuestro presente. Persiste la pregunta: ¿Pudiera haber sido de otro modo? A veces no queda más remedio que creer en el destino y repetir, al lado de los sabios orientales (aunque no los conozca más que por Kun Fu Panda): Los accidentes no existen.

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