martes, 13 de abril de 2010

Insomnio

Hay veces en que al día no le bastan 24 horas para ser. Se expande. Alarga sus minutos intentando alcanzar la eternidad. Atrapa al día siguiente. Lo ahoga. Y uno queda varado en la viscosidad del sus entrañas. ¿Qué hacer con un día muerto aún antes de nacer? Lo mejor es fingir que esta madrugada nunca estuvo preñada, que el alba no murió antes de ser parida, irse a dormir aunque el sueño se rebele a seguir siendo esa barrera que separa los días en la conciencia, cerrar los ojos sin sueño y mantenerlos así hasta que el día muerto se disuelva y podamos convencernos de que la noche larga nos era necesaria. Ayer ha devorado casi la cuarta parte del no día y yo no sé que hacer con el insomnio.

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