domingo, 4 de abril de 2010

Tú no tienes la culpa mi amor

Ayer, a las 5:40 de la tarde, abordé un autobús Vacacional-Garita-Centro. Miré, con la extrañeza acumulada en seis años de distancia, las calles, siempre rotas por culpa de raíces que crecen sin importar los límites impuestos por el pavimento; la gente, más dispuesta a la desnudez que a la etiqueta. Todo es al mismo tiempo familiar y distinto.
Distinto es el tema de conversación que se entabla de manera espontánea entre desconocidos: dos que hacen cola para las tortillas, un taxtista con su pasajero, dos que miran a través de la ventana de un autobús Vacacional-Garita. Ahora se habla de la balacera que hubo por Ejido, de la gente corriendo en la curva de la Farallón, de las veces que una bala perdida le ha tocado a un civil.
En eso pienso cuando tres hombres escasamente vestidos, armados con guitarra y yambés, trepan al autobús. La primera canción es Lágrimas de oro: "Tú no tienes la culpa mi amor, que el mundo sea tan feo; tú no tienes la culpa mi amor, de tanto tiroteo."
Recuerdo que la primera vez que escuché esa frase no fue en voz de Manu Chao. Era 1998, y quizá yo lloraba, no recuerdo el motivo, pero en aquellos años lloraba todavía porque el mundo era pinche y yo aún lo sentía como algo personal. Alguien detuvo el coche y me dijo: "Tú no tienes la culpa mi amor, que el mundo sea tan feo". Sólo eso. Y Bastó.
Familiar es el aire de indolencia mezclado con la brisa que permite a la gente hablar de los matanzas sin temor. Siempre se habla de todo sin temor, incluso de la muerte. Quizá porque sabemos desde siempre que la gente se sacude el calor blandiendo los machetes, que más da si ahora son balazos.
¿Por qué habría que asustarse? Eso es asunto de ellos, de los narcos, mala suerte si te toca pasar en medio de las balas, hay que aprender a tirarse en el piso y cubrir la cabeza. Ya hay correos electrónicos informado de todo lo que debe saber aquel a quien le toca la de malas.
Quince minutos antes de las siete bajo del autobús. Han pasado cuatro años desde la balacera en la Garita y se han acumulado muchos muertos. Y yo vuelvo a creer que el mundo es pinche. Y vuelvo a tener ganas de llorar. Y los hombres bajaron en el Cine Río. Y el hombre que detenía su coche para consolarme dejó hace mucho tiempo de ser parte de mi vida. Así que no hay quien diga: "Tú no tienes la culpa mi amor..."

2 comentarios:

igualita dijo...

Tienes razón, preciosa, lamentablemente el mundo se ha puesto feo pero lo vale si hay personas, como tú. Te dejo las líneas de otra canción: "pero un día volveré, a buscar mi querer, a soñar otra vez..."
Gracias: Igualita

Iris García Cuevas dijo...

Se agradece el comentario y la canción.