jueves, 6 de mayo de 2010

Un sorbo de hipnotismo

Hace algunos años, más de diez, un pescador me dijo que es sencillo pescar con luna llena. El pez busca la luna reflejada en el agua para beber un sorbo de hipnotismo. Los pescadores tiran sus redes tristes en la luz de la luna y atrapan el milagro.
Me contó que en las noches sin luna, ellos tratan de engañar a los peces, arrojan candiles encendidos con la esperanza de que algún pececillo despistado crea que la luna se volvió más pequeña. Pero son tantas luces que los peces no aciertan a seguir a ninguna y las redes fracasan.
Lo recordé, no sé si porque ayer miraba el mar y extrañaba a la luna, o porque hace unas semanas caminaba en la playa y veía las redes de los pescadores tendidas en la arena, a la espera de una noche de luna.
Y me andado unas ganas infinitas de nadar una noche hasta el lugar exacto al que acuden los peces para beber un sorbo de hipnotismo.