miércoles, 17 de noviembre de 2010

Hace ya tanto que no escribo...

...pero ¿qué escribir que no suene a quejumbrosa enumeración de los males que aquejan este puerto que habito desde hace nueve meses, a miedo disfrazado de reproche contra el mundo en que vivo?
Recuerdo un tiempo en que las puertas estaban abiertas y las mujeres se sentaban en la calle a ver pasar la vida, a tomar cerveza, a conversar; y la gente saludaba al pasar en voz alta, con gritos; y uno podía caminar de madrugada junto a otros desvelados o madrugadores que hacían que la oscuridad no fuera tenebrosa.
Y aunque a simple vista parece que las cosas no han cambiado mucho, lo cierto es que cambiamos. Ahora las madrugadas se vacían, incluso de fantasmas; en las casas hay rejas dónde antes había viento.
¿Qué escribir, qué no venga la realidad a reirse de la imaginación?

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