sábado, 1 de noviembre de 2014

¿Cómo no estar de luto si vivo en un camposanto?

En Guerrero tenemos la tasa más alta de homicidios del país: 29 de cada 100 mil habitantes mueren asesinados. La cifra se basan en los delitos registrados en averiguaciones previas ante el Ministerio Público, pero se sabe que no todos los delitos se denuncian por miedo y por falta de confianza en las autoridades. Guerrero es además, estadísticamente, uno de los lugares más peligrosos para ser mujer, homosexual, periodista o activista, ahora incluso estudiante de una normal rural.
La desaparición forzada de los 43 normalistas ratifica una rancia tradición en Guerrero. La cantidad de cuerpos hallados en fosas clandestinas, las historias que están siendo contadas a partir de esta reciente pérdida, nos recuerdan que no somos todos, nos faltan muchos, más de 43, pero de algún modo nos las arreglamos para no darnos cuenta de que nos iban faltando.
Sólo hasta ahora, en que no podemos mirar hacia otro lado, porque para ese lado también hay una fosa, empezamos a reconocer que Guerrero se ha convertido en un enorme camposanto y a aceptar que el luto es nuestro.

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